Vistas de página en total

viernes, 13 de marzo de 2015

Y yo mas!

Y yo mas...

Recuerdo hace años a un compañero de trabajo que era tremendamente competitivo, como lo éramos la mayoría de las personas del equipo y cuando nos juntábamos de cañas, tras el trabajo, siempre acábabamos entre risas y bromas atropellándonos unos a otros con las palabras mientras luchábamos por ser el primero en contar la batallita del día y cómo no! con la réplica de la ya famosa frase:  "y yo mas!" 

Hoy no he podido evitar reírme (sin sorna) al leer en algún tweet, una pequeña empresa, que en su afán de demostrar su valía decía algo así como: 25.000 personas formadas en el último año. Solo habría que echar cuentas para ver que formar (presencialmente) a 100 personas cada día ( todos los días del año, salvo fiestas de guardar)  no ocurre en este país.... ni siquiera si fueras una de las "grandes" que no era el caso. 

A veces no nos damos cuenta de que esas cosas que contamos para impresionar (a todos nos ha ocurrido alguna vez) lo único que consigue es, como mucho, sacar una sonrisa y dejar entrever una necesidad imperiosa de tener clientes. 

La mejor publicidad es la que nos hacen los propios clientes. Creo que está bien utilizar las redes sociales para dar cuenta de nuestro trabajo, de nuestras relaciones y de nuestros conocimientos, pero aquello de "y yo mas!" mejor dejarlo como un recuerdo simpático de nuestra juventud. 

martes, 10 de marzo de 2015

La obviedad, eso que no siempre es tan obvio.



Escribiendo mi último post me descubrí a mi misma reflexionando sobre mi propia frase:  "En ocasiones las obviedades son tan obvias que se pasan por alto y nos perdemos en laberintos que no nos llevan a ninguna parte

Es habitual escuchar en una conversación la frase: “eso es obvio!”. Exclamación que suele hacerse cuando nuestro interlocutor nos hace darnos cuenta de que hemos obviado lo obvio.

Me gusta cocinar, y en concreto me jacto de ser una extraordinaria "hacedora" de paella. Siempre que quiero sorprender a alguien, preparo paella, ya que, normalmente me sale de “vicio”. 

El día anterior suelo hacer la lista de la compra:

Ajos
Cebolla
Tomate
Pimiento
Vino Blanco
Marisco
Champiñones
Azafrán en hebra

Y no es la primera vez ni la última que he tenido que salir corriendo en el último instante (gracias al chino de mi barrio por existir!) a comprar algo tan obvio como el arroz. 

Significa eso que yo no sé que la paella lleva arroz? No, lo que significa es que estoy tan preocupada de que no falte nada de lo demás que me enfoco en los complementos y no en la base.  Se puede hacer una paella sin marisco? Sí…  pero se puede hacer una paella sin arroz? Pues que yo sepa, no. 

Lo obvio, en ocasiones es TAN OBVIO que no nos paramos a pensar en ello y cuando nos enfocamos en lo que rodea al problema, perdemos perspectiva y rara vez encontramos solución.

Cuando formo a equipos de venta que trabajan a comisión, suelo dedicar una parte importante a sus objetivos económicos… y siempre les hago una pregunta: ¿Cuánto quieres ganar este mes? La respuesta más habitual es: “mucho!” A lo que estoy obligada a preguntar: “Cuánto es mucho?”  a lo que ellos me contestan: ¡todo lo que pueda! Por lo que inevitablemente pregunto: ¿Cuánto es eso? Tras unas cuantas preguntas más me acaban dando una cantidad numérica, por ejemplo: 2.000€… una vez conseguido este punto de partida, mi siguiente pregunta es “obvia”: “¿Qué tienes que hacer para ganar 2.000€”? y su respuesta rara vez es tan obvia como debiera: “Vender mucho!” me dicen… 

-¨Muy bien…. fantástico!…- digo con sorna…  me miran con extrañeza

Luego les vuelvo a preguntar: “Que tienes que hacer para ganar 2.000€?” algunos, los más impetuosos, suelen contestar lo mismo… pero los más reflexivos al cabo de unos instantes, dicen: “Ah… claro…. para ganar 2.000€, tengo que vender 20.000€ ya que me llevo un 10% de las ventas” 

A partir de ahí empezamos a entendernos y podemos planificar cómo van a hacerlo. 

Saber que tienes que vender 20.000€ te facilita planificar como conseguirlo… Saber que tienes que vender “mucho” solo consigue agobiarte y en muchas ocaciones te lleva a tirar la toalla. 

Todo esto es MUY OBVIO, sin embargo una y otra vez, esa obviedad se queda en el olvido y nos vamos a derroteros que no nos llevan a ninguna parte, o desde luego no al lugar donde queremos llegar. 

domingo, 8 de marzo de 2015

¿Cómo se come un elefante?

Tuve la oportunidad de realizar un Master en Coaching años atrás del que tengo extraordinarios recuerdos. Pero más allá de los recuerdos, hubo conceptos que aprendí y que me siguen acompañando y mas aún me han ayudado a entender mejor las cosas y consecuentemente a ejecutarlas de forma más eficiente. 

Recuerdo haber preguntado cómo podía salir de un tremendo problema personal en el que me sentía inmersa, y lejos de mi expectativa de encontrar una respuesta que resolviera mi duda, la contestación fue una pregunta: -Como se come un elefante?-  Me quedé un poco bloqueada ante la pregunta... de repente, de forma casi esperpéntica,  me visualicé intentando meter a un elefante en el horno, sin éxito. 

Al instante, seguramente fruto de mi resolutivo subconsciente, contesté de forma reflexiva: "loncha a loncha..."  la sonrisa en el rostro de mi coach, me hizo entender que había dado con la clave...

En ocasiones las obviedades son tan obvias que se pasan por alto y nos perdemos en laberintos que no nos llevan a ninguna parte. 

Cuanto más grande es el problema, mas  necesita ser desgranado hasta convertirlo en pequeños trozos capaces de ser digeridos. En muchas ocasiones no encontramos salida cuando imaginamos nuestro problema como un todo... De ahí la necesidad de reducirlo a pedazos que seamos capaces de abordar... Y loncha a loncha vamos acabando con el elefante.  

En nuestro día a día nos encontramos con variados elefantes y en muchas ocasiones optamos por huir, por echar la vista hacia otro lado. Es más fácil ir a comprar "fast food" que afilar el cuchillo y empezar a trocear el elefante, pero si no lo hacemos, seguirá ahí hasta descomponerse. ....y digo yo que un elefante descompuesto debe oler tremendamente mal.... 


miércoles, 4 de marzo de 2015

LA RESPUESTA ES SI ¿ CUÁL ES LA PREGUNTA?

La respuesta es SI, cual es la pregunta? 

Esa es la actitud de cualquier empleado de hotel que se llame a si mismo "profesional". Cualquier recepcionista, camarero o barman, necesariamente ha de tener vocación de servicio. Pero ¿qué es la vocación de servicio? Sencillamente el "placer" de facilitarle la vida a los demás.  

Hace unos días intentaba reservar una habitación con cama de matrimonio en un hotel... la respuesta (lamentablemente esperada) fue que no me podía garantizar la cama de matrimonio, insistí, esperando que tuviera la habilidad de ofrecerme UPSELLING a habitación superior con cama de matrimonio.... nada más lejos de la realidad.... No solo no aprovechó la oportunidad para vender más si no que su respuesta a mi pregunta de : "pero no hay posibilidad alguna de que me garantice una habitación con cama de matrimonio?" Su respuesta fue un rotundo NO.  Indudablemente no reservé y seguí llamando hasta encontrar a un chico pro-activo y saleroso (que los hay) que me vendió una junior suite a un estupendo precio para ambos. 

Nos queda mucho por aprender, pero sobre todo mucho por poner en práctica. Un recepcionista que es capaz de contestar un rotundo NO hace un flaco favor al hotel, pero un recepcionista que no es capaz de ver la oportunidad de venta, sencillamente no debería estar en una recepción. 

Perdemos dinero a raudales.... es necesario cambiar el chip! 

domingo, 1 de marzo de 2015

LA IMPORTANCIA DE LA PERSPECTIVA

Acabo de recuperar este post escrito unos años atrás, que me gustaría compartir ya que sigue estando de actualidad. Cada día sigo viendo como algunos hoteles, a pesar de querer mejorar, de querer generar más ingresos, de querer ser más competitivos, se quedan paralizados debido a su falta de perspectiva.  

Resulta curioso escuchar  en la misma frase: "está todo muy difícil" y "el Upselling no es una prioridad ahora". 

******************************

"Sábado por la tarde, han pronosticado lluvias pero hace calor... mucho calor... 
Acabo de volver de tomar un café con un amigo en el parador, he visto Málaga desde arriba... es otra Málaga, una que yo no conocía, la he sentido diferente, más bella, más serena, más suave y más grande... lo único que me ha hecho verla así ha sido la perspectiva. 

¿Cuál es la verdadera Málaga? ¿La que conocía o la que conozco ahora? Reflexiono un rato... es la misma Málaga pero con más opciones. La próxima vez que hable de ella a un forastero se la explicaré diferente... " 
Tras esta simple experiencia acabo de encontrarle el auténtico valor a la perspectiva. Tantas y tantas veces en nuestra vida nos ocurre que ante un problema o una situación de bloqueo no encontramos salida. Vemos el camino del "caos" pero no nos permitimos buscar atajos u otros caminos paralelos o no, que conduzcan a un lugar mejor. No se nos ocurre subirnos a la montaña de nuestro problema para verlo desde otra perspectiva, para contemplarlo desde arriba. 

La perspectiva, sin duda, es lo que condiciona nuestros pensamientos y por lo tanto nuestro comportamiento. Por eso la importancia de moverse, y digo moverse en el sentido literal de la palabra. Cuando buscamos soluciones, tendemos a quedarnos sentados o tumbados pensando. Nuestra mente es la que procura viajar de un lugar a otro, pero no somos conscientes de que la tenemos atrapada en el mismo lugar en donde nació nuestro problema... y en ese entorno no se encuentra cómoda. 

Mi hijo es un tipo ingenioso, un gran pensador... siempre me sorprende cuando le veo levantarse del ordenador y pasear de un lado a otro de la casa, como si fuera un león enjaulado... le pregunto ¿qué te ocurre? el me contesta: "estoy pensando" a veces sale a la calle y da un paseo... cuando oigo la llave en la cerradura, ya estoy preparada para su frase: "ya lo tengo" dice... se sienta de nuevo y se pone a trabajar. 

Buscar una perspectiva diferente mentalmente es importante, pero moverse... cambiar de escenario, es fundametal para pensar mejor.  

Solo pensando diferente encontraremos soluciones diferentes. Atrévete a cambiar de perspectiva.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Tu manicura podría desvelar tu capacidad de éxito.

Me estaba haciendo la manicura francesa y una amiga que me acompañaba me preguntó: "Donde has aprendido a hacerla? Yo, un poco extrañada por la pregunta le dije... -Bueno, no requiere estudios... Se pone el esmalte blanco en la punta y cuando seca se esmalta la uña completa con brillo.- Mi amiga me miró irónica y dijo: -Hasta ahí llego... Pero, en serio, como consigues que la punta blanca te salga tan bien.... Recta, sin salirte por los bordes, y simétrica? - y continuó -cada vez que lo he intentado, el borde blanco parece la carretera del "Muriano" (las dos somos cordobesas y ésa carretera fue famosa en tiempos por sus tremendas y peligrosas curvas) Yo la miraba y la escuchaba intentando entenderla y a la vez reflexionaba sobre eso en lo que yo jamás había pensado. Pero ella continuó -y el colmo es pintarte la mano derecha con la izquierda, siendo diestra! Debes tener un pulso excelente! Y no me vengas ahora con alguna de tus teorías.... tienes buen pulso y punto! - exclamó con esa autoridad que otorga haber pasado juntas gran parte de la vida. 
Me conocía perfectamente, estaba a punto de teorizar, y como era amiga, le dije que tenía razón que se me daba bien y punto...  Pero ya me vais conociendo y me cuesta callarme mis teorías, por lo que ahí va: 

Era cierto que mis uñas estaban simétricamente pintadas y es cierto que no era la primera persona que me lo decía,  -pero la realidad es que no tengo técnica alguna- pensé... Nadie me había enseñado a hacerlo y nunca me había fijado como lo hacían las esteticiens más allá de la rapidez de su ejecución.  Y al pensar esto, vino a mi mente la clave: Ausencia de miedo a equivocarse. 

Una esteticien no tiene ningún miedo a equivocarse en la ejecución, puesto que como va a estar todo el día haciendo lo mismo, le importa poco tener que quitar el esmalte y empezar de nuevo. De ahí que muevan el pincel con esa rapidez que, por un lado, evita que se dude en el proceso (lo que si podría generar feas curvas blancas en la punta de la uña) y por otro, si se equivoca, no pasa absolutamente nada... borra y vuelve a empezar. Luego, el hábito es lo que las convierte en expertas. Expertas valientes! 

Supongo que nunca reflexioné sobre esto mientras me hacía la manicura, pero una vez mas, el valor (o ausencia de miedo) vuelve a ganar la batalla. Incluso para las cosas mas pequeñas se requiere valentía y repetición. 





domingo, 15 de febrero de 2015

¿Soy un vendedor carismático?

Resultado de imagen de carisma¿Qué es el carisma? Creo que con este concepto ocurre un poco como con el "sex-appeal": nos cuesta encontrar una definición pero cuando lo tenemos delante sabemos identificarlo.

El diccionario lo define así: Cualidad o don natural que tiene una persona para atraer a los demás por su presencia, su palabra o su personalidad.

Como definición está bien, pero ¿cuál es esa cualidad? ¿Cómo se nota? ¿Se puede aprender a ser carismático? ¿Todo el mundo puede serlo? ¿Qué hay que hacer para serlo?

Personalmente creo que se puede aprender todo en esta vida. Depende, en gran medida, de si realmente deseas realizar el esfuerzo para conseguirlo. 

Pero vayamos al grano... No a todo el mundo le atrae lo mismo, de ahí que una persona pueda considerar a otra carismática sin que una mayoría opine lo mismo, y no por eso, dejaría de serlo para esa persona en cuestión. Es cierto, es altamente complejo esto del carisma, pero existen algunos comportamientos que estimulan esa sensación de magnetismo de la que hablábamos antes:



1.Mostrar entusiasmo. De todos es sabido que el primer objetivo de un vendedor no es vender, si no gustar (agradar). ¿Hay algo que atraiga más que observar a alguien entusiasmado? El entusiasmo lleva implícito varias emociones que son potentes imanes: Felicidad, Pasión, Ilusión, Positivismo, Ganas de vivir, etc. Un vendedor que muestra entusiasmo tiene la mitad del trabajo bien hecho.

2. Mostrar seguridad, que no tiene nada que ver con aparentar seguridad. La seguridad no se finge, se siente. Los seres humanos proyectamos lo que sentimos. Nadie está seguro de nada al 100% y nadie espera que tu lo estés. Lo que sí espera es que hayas hecho bien tus tareas: Que aquello que cuentes sea coherente, que tengas argumentos sensatos e inteligentes y que tú creas profundamente en lo que dices. Sentirse seguro no es más que la ausencia de miedo, no la posesión de la verdad absoluta. Por tanto, cuanto más preparación, menos miedo.

3. Sorprender. La sorpresa es una emoción transitoria que desemboca en una emoción positiva o negativa, pero es justo en el trayecto donde el desconcierto que provoca la sorpresa en sí mismo, atrae enormemente al oyente, provocando una atención casi total. Esto sería muy fácil de hacer si no llevara implícito un riesgo. Es justo esa capacidad de arriesgar la que marca la diferencia. Sin osadía no hay riesgo, sin riesgo no hay oportunidad. Cuéntale a tu cliente algo que no esperaba escuchar... o cuéntaselo de la forma en que no esperaba escucharlo. Sé original!

4. Tu apariencia. Podríamos ser hipócritas y decir que la imagen o apariencia no son importantes, pero sí lo son y mucho. Cada uno tiene el físico que tiene, pero la apariencia no solo tiene que ver con el aspecto físico si no con el uso que se hace de él. El lenguaje corporal dice mucho de nosotros: nuestra forma de andar, de mover la cabeza, de mirar, de posicionar las manos, nuestra forma de vestir o de lucir la ropa, los complementos que usamos, etc. Nuestra apariencia provoca diálogos internos en nuestro cliente: "Parece que le van bien", "Cuánta energía tiene! parece saludable",  "parece tímido", "qué poco espíritu tiene" "parece que está asfixiado por vender", "se le ve estresado", "irradia felicidad", etc. Gran parte de estos diálogos dan lugar a una idea preconcebida de nosotros y tienen que ver más con el cómo y no con el qué.  Entonces ¿cuál sería la apariencia perfecta para un vendedor? Cualquiera que no sea neutra. Si quieres impactar, debes hacer cosas impactantes. Y aquello que impacta y que no provoca rechazo es aquello que sorprende, que da muestras de seguridad, que entusiasma y que deja un buen sabor de boca.  


Espero que nadie haya entendido que para tener carisma hay que ponerse la pata de un pollo en la cabeza, ni ser excéntrico... nada más lejos de lo que quiero expresar. Entiendo que una mayoría habéis concluido que para ser carismático hay que ser atrevido, pero con control, impactante pero sin asustar... dejando justo ese sabor que a cada individuo le gusta... Por tanto, carismático sería aquel capaz de leer los gustos de su cliente y capaz de hipnotizarle con su comportamiento.






viernes, 13 de febrero de 2015

11 Claves para convertir la acción comercial en una venta. 

Debo empezar contando que hace años sentía verdadera angustia cuando tenía que enfrentarme a una acción comercial. En mi diálogo interno flotaban frases del tipo "tu no sirves para esto" "jamás convencerás a nadie" "!cuánto odio esta parte de mi trabajo!". Nunca me gustó tener que dedicar minutos a eso tan desagradable que yo entendía como "comerle el coco" a alguien.  Indudablemente con ese proceso mental dificilmente convencería a nadie: No me gustaba vender, no me lo creía y además me sentía que estaba molestando al cliente con mi charla. 
Pasados los años tengo que decir que la venta es precisamente lo que mejor se me da, me siento orgullosa de tener un alto ratio de conversion y además disfruto exageradamente con todo el proceso.... pero esta transformación no ha salido de la nada.... he aprendido las claves que marcan realmente la diferencia y las quiero compartir con vosotros: 

Hay un componente meramente emocional en el proceso de venta, por lo que, independientemente del conocimiento que se tenga y de las habilidades, por encima de todo se posiciona el estado emocional... La primera clave está absolutamente vinculada:

1. Querer vender.  Parece un poco absurdo, pero ¿por qué alguien no querría vender? Por algo tan humano y tan dañino como el miedo.  ¿Miedo a que? Al rechazo. A los seres humanos no nos gusta que nos rechacen. A la frustración que supone un no.... Ese "no" maldito nos tambalea de tal forma
que, de entrada nos produce inseguridad, nos desmotiva, nos crea dudas con respecto a nuestra capacidad y/o nos produce enfado y desconfianza hacia el producto.  Por tanto, querer vender, significa, estar dispuesto a sufrir todos esos síntomas tan desagradables que pueden aparecer tras la acción.  ¿Qué hacer entonces para minimizar ese malestar?  Entender que todo es cuestión de estadística. Conocer bien tu ratio de conversion y aceptar que un número determinado de potenciales clientes te dirán que no. Y que ese no, no tiene nada que ver contigo, ni con tus habilidades y posiblemente ni siquiera con tu producto. En el 75% de los casos el causante principal de esa negativa es sencillamente la "inoportunidad"... es decir, no era ese el momento oportuno para tu cliente. 

2. Que no se note. Querer vender implica ponerle pasión y entusiasmo, pero nada más lejos de la impaciencia. En ocasiones, la presión económica, te tienta a forzar a tu futuro cliente y es justo ahí cuando lo pierdes. Tu presión no va a conseguir convencer a nadie, si no todo lo contrario, a un cliente dudoso se le puede reforzar con un buen argumento, pero no por llamarle mas veces a preguntarle si ha decidido vas a conseguir su Sí. 

3. Tus argumentos. Si no tienes buenos argumentos, replantéate si tienes un buen producto. Un producto que convence debe tener todos sus porqués muy claros. Pero no claros para ti, si no para tu cliente. Tus porqués deben dar respuesta a las carencias de tu cliente. 

4. Sorprende a tu cliente. Tu cliente habrá escuchado y/o leído el mismo discurso miles de veces, el tuyo es solo uno mas. Por que te va a elegir a ti? Te eligirá si eres capaz de sorprenderle. Dile algo que no espera escuchar. Ofrécele una solución para un problema que el ni siquiera había pensado. Si no tienes con que sorprenderle, a tu producto le falta un hervor. 

5. No tires la toalla. No pienses a corto plazo. Es posible que no sea el momento oportuno pero quizá más adelante si lo sea. No descartes a un posible cliente nunca. 

6. No te sientas inferior. Claro que hay empresas más grandes que las tuyas y seguramente con más infraestructura, pero eso no significan que lo hagan mejor que tu. Si de verdad tienes un buen producto, es lo que debe importarte. Atrévete a llegar a los grandes clientes, créete el mejor y procura serlo... eso puede convencer mas que una marca conocida. 

7. Cobra lo que crees que vales. Es un gran error de principiante ofertar precios bajos para conseguir al cliente. Si tu producto realmente le interesa, te lo comprará. Si no le interesa, por muy barato que lo pongas no le hará cambiar de opinión. 

8. Márcate objetivos ambiciosos y esfuérzate por conseguirlos. Cuanto mas lejos pongas la vista, mas lejos lanzarás la piedra. 

9. Se pragmático. Huye de las tareas improductivas. En ocasiones perdemos mucho tiempo adornando nuestras propuestas cuando en realidad el tiempo que merece la pena es el que gastamos en mejorar, en innovar y en buscar  soluciones a los problemas de mercado. 

10. Aprende a decir NO. Hay clientes que lo quieren todo a cambio de muy poco.... evítalos! Te darán trabajo, quebraderos de cabeza y poca rentabilidad. Tu tiempo vale mucho, no lo malgastes. 

11. Aprende a ser carismático. Hay quien lo es naturalmente pero si no lo eres puedes aprender. Es cierto que requiere un esfuerzo, pero eso no te va a asustar a estas alturas. Aprende practicando, márcate pequeños objetivos de conducta y ponlos en practica hasta que los domines. Se constante y cuando menos te lo esperes estarás embaucando a tu cliente con tu carismática personalidad. 

Espero que te haya servido, a mi me sirvió consiguiendo triplicar mi facturación en dos años. Este año mi objetivo es aún más ambicioso y de momento, lo voy superando. Animo! 


martes, 3 de febrero de 2015

Upselling "Casero"

Seguramente el coche de la foto funcionará... pero no conseguirás llegar donde tu quieres llegar: lejos.

Diez años después de que las técnicas de Upselling comenzaran a ponerse en práctica en España, en algunos (bastantes) de los hoteles de nuestro país, aún existe un gran desconocimiento e incluso me atrevería a decir que una falta de "fé" en ellas... y no culpo a nadie (faltaría más!). 

Sí diré que tiene mucho que ver con como se llevan a cabo las estrategias, pero sobre todo, tiene que ver 100% con el método que se utilice para ponerlas en marcha... quiero decir, 
un método Profesional o uno "Casero"

¿Que es el "Upselling Casero"?

El "upselling casero" es aquel que se hace dentro del hotel,sin ayuda externa de expertos, normalmente liderado por el director del hotel y que además cubre casi todos los aspectos de una estrategia profesional:

Estrategias de Precios
Técnicas de Yield Management 
Recategorización de habitaciones
Aplicación de criterios sólidos
Publicidad inhouse
Plan de Acción
Procedimientos de control
Procedimientos de medición, etc.etc.etc.

Y sin embargo, en raras o rarísimas ocasiones ofrece los resultados que se proyectaron cuando se planificó.

De ahí que cuando hablas con algún director que tiene "upselling casero" implantado en su hotel, te suele decir que sí, que se vende algo, pero que el Upselling no es la Panacea...

No diremos que las técnicas de Upselling son la Panacea, pero sí pueden ser una fantástica ayuda para pasar a obtener resultados extraordinarios que pueden salvarte tu presupuesto de ingresos y evitarte unos cuantos malos ratos.

Donde está, pues, la diferencia entre resultados "aceptables" y resultados "extraordinarios"?


"Los proyectos no fallan en su planificación, si no en su ejecución"


Al "upselling casero" le falta lo principal y la clave absoluta que lleva al éxito o al fracaso de cualquier proyecto en cualquier empresa:  SEGUIMIENTO

La metodología inhouse, falla en el seguimiento, por una sencilla razón: falta de recursos.

El director no puede realizar un seguimiento diario, medido y controlado a cada uno de los miembros del equipo. Con suerte conocerá los ingresos obtenidos cada "x" días y lamentablemente ese dato "solo ofrece información". Pero nunca conocerá en tiempo real las acciones, el comportamiento, el nivel de implicación, el nivel de pro-actividad, etc. de su equipo, tan necesarios para conseguir ese resultado excelente.

De todos es sabido que cualquier información no tratada ni analizada no sirve para casi nada. Y menos aún si no se encuentran soluciones ágiles y certeras que le den valor a esa información. 

En ocasiones encontramos hoteles o consultoras (incluso las consideradas grandes a nivel internacional) que lejos de medir los aspectos importantes: "los relacionados a la ejecución" se limitan a crear una herramienta informática que sustituye a la hoja excel que ya venían utilizando, por lo que acaban teniedo el mismo método de control que tenían, solo que ahora en formato digital. 

Recordemos que la ejecución la "ejecutan" (valga la redundancia) personas... y son las personas las que consiguen o no los resultados.

La importancia de la medición no estriba en los resultados económicos (importantes, sin duda, pero un dato más) si no en el comportamiento de las personas que ejecutan las acciones que obtienen esos resultados económicos. 

En ocasiones no pensamos más allá de lo que estamos acostumbrados a pensar y es un comportamiento humano....  pero solo si conseguimos pensar más allá de lo que queremos ver, nuestros resultados pasarán de ser mediocres a ser extraordinarios.

Si estás soñando con tener ingresos extraordinarios, utiliza métodos extraordinarios!