Tuve la oportunidad de realizar un Master en Coaching años atrás del que tengo extraordinarios recuerdos. Pero más allá de los recuerdos, hubo conceptos que aprendí y que me siguen acompañando y mas aún me han ayudado a entender mejor las cosas y consecuentemente a ejecutarlas de forma más eficiente.
Recuerdo haber preguntado cómo podía salir de un tremendo problema personal en el que me sentía inmersa, y lejos de mi expectativa de encontrar una respuesta que resolviera mi duda, la contestación fue una pregunta: -Como se come un elefante?- Me quedé un poco bloqueada ante la pregunta... de repente, de forma casi esperpéntica, me visualicé intentando meter a un elefante en el horno, sin éxito.
Al instante, seguramente fruto de mi resolutivo subconsciente, contesté de forma reflexiva: "loncha a loncha..." la sonrisa en el rostro de mi coach, me hizo entender que había dado con la clave...
En ocasiones las obviedades son tan obvias que se pasan por alto y nos perdemos en laberintos que no nos llevan a ninguna parte.
Cuanto más grande es el problema, mas necesita ser desgranado hasta convertirlo en pequeños trozos capaces de ser digeridos. En muchas ocasiones no encontramos salida cuando imaginamos nuestro problema como un todo... De ahí la necesidad de reducirlo a pedazos que seamos capaces de abordar... Y loncha a loncha vamos acabando con el elefante.
En nuestro día a día nos encontramos con variados elefantes y en muchas ocasiones optamos por huir, por echar la vista hacia otro lado. Es más fácil ir a comprar "fast food" que afilar el cuchillo y empezar a trocear el elefante, pero si no lo hacemos, seguirá ahí hasta descomponerse. ....y digo yo que un elefante descompuesto debe oler tremendamente mal....

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