Recuerdo hace años a un compañero de trabajo que era tremendamente competitivo, como lo éramos la mayoría de las personas del equipo y cuando nos juntábamos de cañas, tras el trabajo, siempre acábabamos entre risas y bromas atropellándonos unos a otros con las palabras mientras luchábamos por ser el primero en contar la batallita del día y cómo no! con la réplica de la ya famosa frase: "y yo mas!"
Hoy no he podido evitar reírme (sin sorna) al leer en algún tweet, una pequeña empresa, que en su afán de demostrar su valía decía algo así como: 25.000 personas formadas en el último año. Solo habría que echar cuentas para ver que formar (presencialmente) a 100 personas cada día ( todos los días del año, salvo fiestas de guardar) no ocurre en este país.... ni siquiera si fueras una de las "grandes" que no era el caso.
A veces no nos damos cuenta de que esas cosas que contamos para impresionar (a todos nos ha ocurrido alguna vez) lo único que consigue es, como mucho, sacar una sonrisa y dejar entrever una necesidad imperiosa de tener clientes.
La mejor publicidad es la que nos hacen los propios clientes. Creo que está bien utilizar las redes sociales para dar cuenta de nuestro trabajo, de nuestras relaciones y de nuestros conocimientos, pero aquello de "y yo mas!" mejor dejarlo como un recuerdo simpático de nuestra juventud.
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