Vistas de página en total

viernes, 13 de marzo de 2015

Y yo mas!

Y yo mas...

Recuerdo hace años a un compañero de trabajo que era tremendamente competitivo, como lo éramos la mayoría de las personas del equipo y cuando nos juntábamos de cañas, tras el trabajo, siempre acábabamos entre risas y bromas atropellándonos unos a otros con las palabras mientras luchábamos por ser el primero en contar la batallita del día y cómo no! con la réplica de la ya famosa frase:  "y yo mas!" 

Hoy no he podido evitar reírme (sin sorna) al leer en algún tweet, una pequeña empresa, que en su afán de demostrar su valía decía algo así como: 25.000 personas formadas en el último año. Solo habría que echar cuentas para ver que formar (presencialmente) a 100 personas cada día ( todos los días del año, salvo fiestas de guardar)  no ocurre en este país.... ni siquiera si fueras una de las "grandes" que no era el caso. 

A veces no nos damos cuenta de que esas cosas que contamos para impresionar (a todos nos ha ocurrido alguna vez) lo único que consigue es, como mucho, sacar una sonrisa y dejar entrever una necesidad imperiosa de tener clientes. 

La mejor publicidad es la que nos hacen los propios clientes. Creo que está bien utilizar las redes sociales para dar cuenta de nuestro trabajo, de nuestras relaciones y de nuestros conocimientos, pero aquello de "y yo mas!" mejor dejarlo como un recuerdo simpático de nuestra juventud. 

martes, 10 de marzo de 2015

La obviedad, eso que no siempre es tan obvio.



Escribiendo mi último post me descubrí a mi misma reflexionando sobre mi propia frase:  "En ocasiones las obviedades son tan obvias que se pasan por alto y nos perdemos en laberintos que no nos llevan a ninguna parte

Es habitual escuchar en una conversación la frase: “eso es obvio!”. Exclamación que suele hacerse cuando nuestro interlocutor nos hace darnos cuenta de que hemos obviado lo obvio.

Me gusta cocinar, y en concreto me jacto de ser una extraordinaria "hacedora" de paella. Siempre que quiero sorprender a alguien, preparo paella, ya que, normalmente me sale de “vicio”. 

El día anterior suelo hacer la lista de la compra:

Ajos
Cebolla
Tomate
Pimiento
Vino Blanco
Marisco
Champiñones
Azafrán en hebra

Y no es la primera vez ni la última que he tenido que salir corriendo en el último instante (gracias al chino de mi barrio por existir!) a comprar algo tan obvio como el arroz. 

Significa eso que yo no sé que la paella lleva arroz? No, lo que significa es que estoy tan preocupada de que no falte nada de lo demás que me enfoco en los complementos y no en la base.  Se puede hacer una paella sin marisco? Sí…  pero se puede hacer una paella sin arroz? Pues que yo sepa, no. 

Lo obvio, en ocasiones es TAN OBVIO que no nos paramos a pensar en ello y cuando nos enfocamos en lo que rodea al problema, perdemos perspectiva y rara vez encontramos solución.

Cuando formo a equipos de venta que trabajan a comisión, suelo dedicar una parte importante a sus objetivos económicos… y siempre les hago una pregunta: ¿Cuánto quieres ganar este mes? La respuesta más habitual es: “mucho!” A lo que estoy obligada a preguntar: “Cuánto es mucho?”  a lo que ellos me contestan: ¡todo lo que pueda! Por lo que inevitablemente pregunto: ¿Cuánto es eso? Tras unas cuantas preguntas más me acaban dando una cantidad numérica, por ejemplo: 2.000€… una vez conseguido este punto de partida, mi siguiente pregunta es “obvia”: “¿Qué tienes que hacer para ganar 2.000€”? y su respuesta rara vez es tan obvia como debiera: “Vender mucho!” me dicen… 

-¨Muy bien…. fantástico!…- digo con sorna…  me miran con extrañeza

Luego les vuelvo a preguntar: “Que tienes que hacer para ganar 2.000€?” algunos, los más impetuosos, suelen contestar lo mismo… pero los más reflexivos al cabo de unos instantes, dicen: “Ah… claro…. para ganar 2.000€, tengo que vender 20.000€ ya que me llevo un 10% de las ventas” 

A partir de ahí empezamos a entendernos y podemos planificar cómo van a hacerlo. 

Saber que tienes que vender 20.000€ te facilita planificar como conseguirlo… Saber que tienes que vender “mucho” solo consigue agobiarte y en muchas ocaciones te lleva a tirar la toalla. 

Todo esto es MUY OBVIO, sin embargo una y otra vez, esa obviedad se queda en el olvido y nos vamos a derroteros que no nos llevan a ninguna parte, o desde luego no al lugar donde queremos llegar. 

domingo, 8 de marzo de 2015

¿Cómo se come un elefante?

Tuve la oportunidad de realizar un Master en Coaching años atrás del que tengo extraordinarios recuerdos. Pero más allá de los recuerdos, hubo conceptos que aprendí y que me siguen acompañando y mas aún me han ayudado a entender mejor las cosas y consecuentemente a ejecutarlas de forma más eficiente. 

Recuerdo haber preguntado cómo podía salir de un tremendo problema personal en el que me sentía inmersa, y lejos de mi expectativa de encontrar una respuesta que resolviera mi duda, la contestación fue una pregunta: -Como se come un elefante?-  Me quedé un poco bloqueada ante la pregunta... de repente, de forma casi esperpéntica,  me visualicé intentando meter a un elefante en el horno, sin éxito. 

Al instante, seguramente fruto de mi resolutivo subconsciente, contesté de forma reflexiva: "loncha a loncha..."  la sonrisa en el rostro de mi coach, me hizo entender que había dado con la clave...

En ocasiones las obviedades son tan obvias que se pasan por alto y nos perdemos en laberintos que no nos llevan a ninguna parte. 

Cuanto más grande es el problema, mas  necesita ser desgranado hasta convertirlo en pequeños trozos capaces de ser digeridos. En muchas ocasiones no encontramos salida cuando imaginamos nuestro problema como un todo... De ahí la necesidad de reducirlo a pedazos que seamos capaces de abordar... Y loncha a loncha vamos acabando con el elefante.  

En nuestro día a día nos encontramos con variados elefantes y en muchas ocasiones optamos por huir, por echar la vista hacia otro lado. Es más fácil ir a comprar "fast food" que afilar el cuchillo y empezar a trocear el elefante, pero si no lo hacemos, seguirá ahí hasta descomponerse. ....y digo yo que un elefante descompuesto debe oler tremendamente mal.... 


miércoles, 4 de marzo de 2015

LA RESPUESTA ES SI ¿ CUÁL ES LA PREGUNTA?

La respuesta es SI, cual es la pregunta? 

Esa es la actitud de cualquier empleado de hotel que se llame a si mismo "profesional". Cualquier recepcionista, camarero o barman, necesariamente ha de tener vocación de servicio. Pero ¿qué es la vocación de servicio? Sencillamente el "placer" de facilitarle la vida a los demás.  

Hace unos días intentaba reservar una habitación con cama de matrimonio en un hotel... la respuesta (lamentablemente esperada) fue que no me podía garantizar la cama de matrimonio, insistí, esperando que tuviera la habilidad de ofrecerme UPSELLING a habitación superior con cama de matrimonio.... nada más lejos de la realidad.... No solo no aprovechó la oportunidad para vender más si no que su respuesta a mi pregunta de : "pero no hay posibilidad alguna de que me garantice una habitación con cama de matrimonio?" Su respuesta fue un rotundo NO.  Indudablemente no reservé y seguí llamando hasta encontrar a un chico pro-activo y saleroso (que los hay) que me vendió una junior suite a un estupendo precio para ambos. 

Nos queda mucho por aprender, pero sobre todo mucho por poner en práctica. Un recepcionista que es capaz de contestar un rotundo NO hace un flaco favor al hotel, pero un recepcionista que no es capaz de ver la oportunidad de venta, sencillamente no debería estar en una recepción. 

Perdemos dinero a raudales.... es necesario cambiar el chip! 

domingo, 1 de marzo de 2015

LA IMPORTANCIA DE LA PERSPECTIVA

Acabo de recuperar este post escrito unos años atrás, que me gustaría compartir ya que sigue estando de actualidad. Cada día sigo viendo como algunos hoteles, a pesar de querer mejorar, de querer generar más ingresos, de querer ser más competitivos, se quedan paralizados debido a su falta de perspectiva.  

Resulta curioso escuchar  en la misma frase: "está todo muy difícil" y "el Upselling no es una prioridad ahora". 

******************************

"Sábado por la tarde, han pronosticado lluvias pero hace calor... mucho calor... 
Acabo de volver de tomar un café con un amigo en el parador, he visto Málaga desde arriba... es otra Málaga, una que yo no conocía, la he sentido diferente, más bella, más serena, más suave y más grande... lo único que me ha hecho verla así ha sido la perspectiva. 

¿Cuál es la verdadera Málaga? ¿La que conocía o la que conozco ahora? Reflexiono un rato... es la misma Málaga pero con más opciones. La próxima vez que hable de ella a un forastero se la explicaré diferente... " 
Tras esta simple experiencia acabo de encontrarle el auténtico valor a la perspectiva. Tantas y tantas veces en nuestra vida nos ocurre que ante un problema o una situación de bloqueo no encontramos salida. Vemos el camino del "caos" pero no nos permitimos buscar atajos u otros caminos paralelos o no, que conduzcan a un lugar mejor. No se nos ocurre subirnos a la montaña de nuestro problema para verlo desde otra perspectiva, para contemplarlo desde arriba. 

La perspectiva, sin duda, es lo que condiciona nuestros pensamientos y por lo tanto nuestro comportamiento. Por eso la importancia de moverse, y digo moverse en el sentido literal de la palabra. Cuando buscamos soluciones, tendemos a quedarnos sentados o tumbados pensando. Nuestra mente es la que procura viajar de un lugar a otro, pero no somos conscientes de que la tenemos atrapada en el mismo lugar en donde nació nuestro problema... y en ese entorno no se encuentra cómoda. 

Mi hijo es un tipo ingenioso, un gran pensador... siempre me sorprende cuando le veo levantarse del ordenador y pasear de un lado a otro de la casa, como si fuera un león enjaulado... le pregunto ¿qué te ocurre? el me contesta: "estoy pensando" a veces sale a la calle y da un paseo... cuando oigo la llave en la cerradura, ya estoy preparada para su frase: "ya lo tengo" dice... se sienta de nuevo y se pone a trabajar. 

Buscar una perspectiva diferente mentalmente es importante, pero moverse... cambiar de escenario, es fundametal para pensar mejor.  

Solo pensando diferente encontraremos soluciones diferentes. Atrévete a cambiar de perspectiva.