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miércoles, 6 de febrero de 2013

Besas a tus clientes y proveedores mujeres?


Hace unos días me preguntaba una colega si me comportaba de forma diferente ante un cliente masculino o femenino. La verdad es que le conteste un SÍ rotundo y no tuve que pensar demasiado la respuesta cuando me preguntó por qué? 

Mujeres y hombres somos biológicamente diferentes, tenemos gustos y hábitos diferentes y nos comportamos de forma diferente y esto no excluye el ámbito profesional.  Sí, los hombres trabajan de forma diferente, se organizan de forma diferente, lideran de forma diferente, delegan de forma diferente, etc. etc. Pero también tratan a sus proveedores de forma diferente si estos son mujeres.  No podemos negar que el trato entre un hombre y una mujer en raras ocasiones será idéntico al trato entre dos hombres o dos mujeres... (Y en absoluto esto es una crítica)

Cuando una mujer entra en contacto con un hombre (relación profesional o no), de forma inconsciente y biologicamente inevitable aparece entre ambos una especie de "sombra sexual" (entiéndase bien el término) que sólo un trato educado, correcto y profesional puede acabar obviando...  Pero no podemos negar que es una barrera que hay que sortear que en el caso de dos personas del mismo sexo, no se da. 

Aunque quiza infrecuente,siendo mujer,no sería raro besar a tu cliente-mujer al ser presentada, sin embargo, no besaríamos a nuestro cliente hombre, o al menos no lo haríamos de entrada y desde luego no como saludo de presentación. Aquí ya puede darse esta diferenciación de trato (por parte de ambos). 

Por lo que, seamos conscientes o no, existe un "aspecto sexual" en el trato cliente/proveedor en función del sexo de cada cual,  que sin duda nos llevará a comportarnos de forma diferente: una mujer, por ejemplo, será  menos permisiva con la vestimenta de su proveedor mujer, se fijará en detalles que un hombre ni pensaria y les otorgaria una importancia que un hombre jamas haría (podría llegar a see determinante en una decisión de compra) 
Muy frecuentemente la conversacion entre dos mujeres, por altas ejecutivas que fueran ambas, encontraría un punto personal al que pasarían sin mayor trascendencia, y retomarian su conversación profesional con la misma facilidad, hecho que en el caso de ser un hombre el cliente, rara vez ocurriría, y si ocurriera tendría connotaciones muy diferentes. 

Como todos sabemos, la primera regla de oro de la relación comercial  es "gustar" Nadie le compra a alguien que no le gusta, por tanto la captación de un nuevo cliente/inversor/etc. pasa por la primera y difícil prueba de "atraer" o "seducir" a la persona en cuestión, para una vez conseguido este primer paso, poder desplegar todo nuestro conocimiento del producto, de su necesidad, de la conveniencia de comprarlo/invertir,etc. etc.  Pero, repito, si no conseguimos "gustar" no tendremos oportunidad de pasar al siguiente peldaño. 

Aceptar que no somos iguales y que nuestras diferencias pueden enriquecer y complementarse en ambos sentidos creo que es un paso a tener en cuenta en nuestras relaciones comerciales. 

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