Algo tan sencillo como decir NO, se puede convertir en un gran problema y de hecho ocurre en un altísimo porcentaje de ocasiones. Quién no se ha encontrado alguna vez inmerso en una relación en la que no quería estar por ese "miedo" a hacer daño? Miedo a rechazar, a decir NO sin sentirse culpable por ello?
Dicho así, no tendría mayor importancia, salvo que cuando buscamos excusas para no dañar o dicho en cristiano: cuando mentimos para hacer sentir mejor al otro, lo único que conseguimos es confundirle y que esa relación, sea del tipo que sea (de pareja, profesional o de amistad) deje perplejo a la otra parte y no acabe de entender nuestro comportamiento que en más de una ocasión se mostrará contradictorio, ya que si las palabras no acompañan a los hechos aparece la incoherencia. Esto acaba produciendo en la otra persona, como mínimo, desconfianza, y en muchos casos la ruptura de la relación de una forma desagradable o al menos no deseada.
Pero qué tiene esto que ver con el Upselling o con la venta en general? Sencillamente que lo que hay detrás de un intento de venta es una persona y que ésta por mucho que juegue el rol de cliente no deja de ser persona y por ello se comporta como tal. Quiero decir que a los clientes también les cuesta decir que NO y buscan todo tipo de excusas para que no nos sintamos mal como vendedores.
En la formación que imparto en Upselling me gusta explicar la importancia del cierre de la venta pero sobre todo la importancia de la respuesta del cliente y nuestra reacción a la misma.
No significa no, señores! Insistir a alguien que ha tenido el tremendo valor de decir un NO honesto es, como poco, una falta de respeto. Cuando alguien dice que Si o que No, ha tomado una decisión y por tanto, es de seres educados respetarla. En el caso del NO, no solo se ha tomado una decisión, si no que además la persona en cuestión ha tenido la valentía de decirlo abiertamente sin tapujos (aún sabiendo el efecto que produce).
Cada día recibo unas cuantas llamadas de teleoperadores a los que "amablemente" pero con mucha firmeza les hago saber que NO estoy en absoluto interesada en su oferta.... Muy lejos de respetar mi decisión, vuelven a insistir hasta la saciedad (no sé para qué). Lo único que consiguen es enfadarme y suelo acabar la conversión de forma bastante desagradable. Si se pararan a pensar el efecto que han causado en mí y las consecuencias del mismo, estoy convencida de que no lo harían, pero me temo que siguen instrucciones (mal dadas) al pie de la letra y dejan el sentido común en la taquilla junto con su ropa de calle.
Uno de los principios básicos del Upselling es que NO ES UNA VENTA AGRESIVA, si no una consecuencia de un excelente trato, por tanto, cuando el cliente rechace nuestra oferta, agradezcámosle su atención y deseemosle una extraordinaria estancia con la mejor de nuestras sonrisas.
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